
Los viñedos de Gordonzello se enmarcan dentro de un escenario magistral junto al cauce del río Cea.
El inexorable paso del tiempo se detiene lejos del devenir de la vida moderna.
En Gordoncillo, población de la provincia de León, los viñedos que custodian esta villa guardan
celosamente el secreto. Un secreto de aromas, color,
cuerpo y sabores cuya esencia extrae de sus cepas Gordonzello, el Prieto Picudo.
El terruño, o Terroir francés, junto con unas condiciones micro-climáticas que se producen en el
término de Gordoncillo, son el caldo de cultivo propicio para el desarrollo de estas uvas de gran personalidad y
unas características propias que le desmarcan del resto.
En el año 2002 hemos puesto en marcha unas modernas instalaciones que conjugan valores como la funcionalidad,
la higiene de trabajo y también, como no podría ser de otra manera, la imagen, reflejo de nuestra empresa y
nuestros vinos. Estas nuevas instalaciones se asientan sobre una parcela de 47.000 m2 en los que se ubican
nuestras naves de elaboración y crianza.
La elaboración de vinos de calidad está íntimamente relacionada con la tecnología. por ello,
nuestras instalaciones están dotadas de los últimos
avances tecnológicos en cuanto a sistemas de
elaboración se refiere. En la actualidad nuestros vinos evolucionan en contacto con una cuidada selección de
robles de origen americano, francés y húngaro.
La variedad Prieto Picudo es única en el mundo, y está cultivada casi exclusivamente en la zona de la Ribera del
Cea, en la provincia de León. El racimo es pequeño, así como la uva, manteniendo una relación mosto-hollejo
muy buena, lo que la convierte en una uva con muy buenas características para la elaboración de vinos de
alta calidad.
Como bien indica su nombre, los granos muy oscuros están muy apelmazados (Prieto) y son marcadamente
afilados en un extremo (Picudo). También es muy característica la formación de dos hombros a los lados de
cada racimo. Los vinos obtenidos a partir de esta variedad poseen aromas impresionantes a fruta madura y
con muy buenas aptitudes para el envejecimiento.
La técnica de Madreo, utilizada para la elaboración de los vinos rosados, confiere a estos vinos
unas finísimas burbujas y una mayor persistencia en boca, que los distinguen del resto.
Las más de 200 hectáreas que conforman los viñedos de Gordonzello están colocadas en espaldera baja. De esta
forma la planta puede aprovecharse de la irradiación que favorece el terreno en el que descansa. Estos terrenos,
por lo general pedregales, cantos rodados sedimentados aquí a lo largo de los siglos, se calientan durante el día
y por las noches sueltan toda esa energía calorífica que la vid utiliza para la fabricación de todas las sensaciones
que luego pasarán al vino, aportándole su personalidad.
Un cultivo de secano y un profundo estudio de fertilización tratan de hacer de la vid optimice al
máximo los recursos. Solo en la escasez se llega a lo profundo de la vid.